
Partamos del ritual escarlata de la perdida de la virginidad, huimos del dolor pero abrazamos el calor y aceptamos la suciedad como algo oculto que cuando aflora sentimos como nuestro. No estamos bien donde todo esta pulcro…
Blanca se levanto una mañana con un ardiente deseo de venganza, no culpaba a nadie, no la había ocurrido nada malo, pero odiaba. Ese sentimiento se apoderó de ella cuando tenia 13 años y no la liberó nunca. Pensó vengarse de sus padres, pensó en culpar a su marido, pensó en saltar del octavo piso solo para putear a los que están cerca suyo… pero en el fondo solo ella sabia la verdad, odiaba, odiaba a muerte, odiaba a muerte a su persona. Nunca se había aceptado, recordó el momento en que disparó sobre su hermana mayor, tenia 13 años y los sicólogos del juzgado la absolvieron, ese sentimiento de orgullo hacia si misma pronto se convirtió en odio negro, había engañado a esos matasanos de 3 al cuarto pero por mas que lo intentó nunca consiguió auto engañarse. Culpó a sus padres cuando el chico que ella creía era el de sus sueños se fue con otra mas guapa, culpó a sus padres por haberla engendrado con ausencia de belleza, tenia la teoría de que sus padres follaron por obligación, esta claro que la transformación de un placer en un trabajo rutinario solo puede producir monstruos. Tal era la rabia que contenía la coraza donde alojaba el corazón que apenas sintió dolor cuando desfiguró sus cara con la cuchilla con la que minutos antes se había cortado el himen. Decidió regalar su “flor” a gillette, pero gillette nunca la correspondió, gillette siempre prefirió hombres barbudos. Acabó el colegio, con odio. Empezó la universidad, con odio. Dejo los estudios, con odio. Comenzó su primer trabajo, con odio. Se casó, por venganza. Su difunta hermana siempre la pinchaba con la estupida frase: “nadie quiere a Blanca... Blanca no se casa... nadie quiere a Blanca….”. No fue ni mucho menos la novia mas feliz del mundo, pero si fue la mujer mas satisfecha cuando miró desde el altar a los asistentes a la boda y, por primera desde aquella fecha cuando tenia 13 años, vió al fantasma de su hermana llorar. Esa silueta tenue se presentaba a todas horas señalandola con el dedo y riendo a carcajadas… ”…nadie quiere a blanca…” . Se dió cuenta que el visionado del fantasma de su hermana llorando era lo mejor que la habia pasado nunca, en ese momento fué realmente feliz. Se acaba de levantar después de la noche de bodas y acaba de decidir que lo primero que va a ver su reciente marido va a ser el cuerpo inerte de su esposa, antes de tomar la dosis de veneno piensa escribir un cartel que sujetará entre manos y rezará “ …Blanca no quiere a nadie…”