Oscuridad

Oscuridad se desperto de dia, no podia dormir y decidió salir de la cama. Oscuridad siempre fue bastante torpe y en realidad, a pesar de su avanzada edad, nunca llego a ser consciente de su poder.
La inconsciente de ella salio de su guarida, recuerdo perfectamente la hora, eran las 12:30 de una mañana de verano y de repente todo se tornó negro. Recuerdo que se produjo un caos generalizado, la gente corria a sus casas. Tambien recuerdo muchos gritos, pero no gritos estridentes, esta vez eran una especie de voces en off -la perfecta banda sonora- pensaba mientras paseaba entre el caos.
Años despues un psicoanalista me contó que probablemente la razon por la que no tuve miedo cuando el mundo se volvió oscuro estriba en la cantidad de horas que pasé en mi infancia agarrando la mano de oscuridad. Éste medico sostenia la tesis de que la ausencia de luz era para mi como volver al vientre materno. El lo dijo con palabras técnicas pero lo unico que yo entendí fue que para mi la oscuridad es como chupar una teta.
Tambien recuerdo que me hizo mucha gracia ver los rostros de espanto de la gran masa asustada, pobres. No eran conscientes de que oscuridad estaba incluso mas asustada que ellos. Es como cuando vemos una cucaracha y nos asustamos, nunca seremos conscientes de lo que piensa la cucaracha, si nosotros que somos cien veces mas grandes que ellas tenemos miedo entonces es que algo va mal... Pobre oscuridad, inconsciente, solo se desperto pronto y decidió salir a dar una vuelta. La gente la miraba con horror y ella es, lo juro, la mujer mas coqueta que he conocido nunca. Se pasa dias enteros preparandose para ofrecernos su mejor aspecto cuando el sol se va. Ella dió cobijo a amantes, a ladrones, a poetas y a pintores. -¿asi me lo agradeceis?- se pregunto oscuridad. -Adios- fue su última palabra.
Ella se fué, desapareció el arte, desaparecieron los amantes, no quedaron ladrones y todo fué mucho mas aburrido.
Yo no lo he superado todavia, ya os he dicho que cuando ella se presento por sorpresa yo me sentí bastante bien, siempre la quise y ahora, ahora la echo de menos tanto que me cuesta respirar.
La inconsciente de ella salio de su guarida, recuerdo perfectamente la hora, eran las 12:30 de una mañana de verano y de repente todo se tornó negro. Recuerdo que se produjo un caos generalizado, la gente corria a sus casas. Tambien recuerdo muchos gritos, pero no gritos estridentes, esta vez eran una especie de voces en off -la perfecta banda sonora- pensaba mientras paseaba entre el caos.
Años despues un psicoanalista me contó que probablemente la razon por la que no tuve miedo cuando el mundo se volvió oscuro estriba en la cantidad de horas que pasé en mi infancia agarrando la mano de oscuridad. Éste medico sostenia la tesis de que la ausencia de luz era para mi como volver al vientre materno. El lo dijo con palabras técnicas pero lo unico que yo entendí fue que para mi la oscuridad es como chupar una teta.
Tambien recuerdo que me hizo mucha gracia ver los rostros de espanto de la gran masa asustada, pobres. No eran conscientes de que oscuridad estaba incluso mas asustada que ellos. Es como cuando vemos una cucaracha y nos asustamos, nunca seremos conscientes de lo que piensa la cucaracha, si nosotros que somos cien veces mas grandes que ellas tenemos miedo entonces es que algo va mal... Pobre oscuridad, inconsciente, solo se desperto pronto y decidió salir a dar una vuelta. La gente la miraba con horror y ella es, lo juro, la mujer mas coqueta que he conocido nunca. Se pasa dias enteros preparandose para ofrecernos su mejor aspecto cuando el sol se va. Ella dió cobijo a amantes, a ladrones, a poetas y a pintores. -¿asi me lo agradeceis?- se pregunto oscuridad. -Adios- fue su última palabra.
Ella se fué, desapareció el arte, desaparecieron los amantes, no quedaron ladrones y todo fué mucho mas aburrido.
Yo no lo he superado todavia, ya os he dicho que cuando ella se presento por sorpresa yo me sentí bastante bien, siempre la quise y ahora, ahora la echo de menos tanto que me cuesta respirar.
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